{"id":60,"date":"2023-05-12T12:04:07","date_gmt":"2023-05-12T10:04:07","guid":{"rendered":"https:\/\/cuenta-regresiva.art\/?p=60"},"modified":"2023-05-12T16:04:50","modified_gmt":"2023-05-12T14:04:50","slug":"farce-farce-farce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuenta-regresiva.art\/en\/farce-farce-farce\/","title":{"rendered":"Farce, Farce, Farce Primero como discurso, luego como farsa, farsa, farsa\u2026 Revisiones a la historia desde el video (extrait)"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">par <strong>Ana Mar\u00eda Garz\u00f3n<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>En 1852, en el ensayo Der 18te Brumaire des Louis Napoleon, Marx escribi\u00f3: &#8220;La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa&#8221;. En este breve ensayo, a la luz de las lecciones aprendidas en el siglo XX y los inicios del XXI, me atrevo a cambiar la frase: la historia ocurre dos, tres, cuatro veces, primero como discurso, luego insiste en repetirse como farsa.&nbsp;<br><br>Hice una primera versi\u00f3n de este texto en el 2015, para una conferencia donde analizaba c\u00f3mo una serie de videos de artistas ecuatorianos generaba discursos cr\u00edticos frente a los conflictos hist\u00f3ricos del pa\u00eds. En ese a\u00f1o, el presidente Rafael Correa, representante de la \u201cRevoluci\u00f3n Ciudadana\u201d, llevaba siete a\u00f1os en el poder y el discurso del \u201csocialismo del siglo XXI\u201d, que promet\u00eda cambiar las matrices de desarrollo y llevar a la regi\u00f3n a un novedoso estado de bienestar, donde la naturaleza adquiri\u00f3 derechos y las comunidades ind\u00edgenas adquirieron la posibilidad de ser consultados sobre los usos de sus territorios, segu\u00eda embelesando a acad\u00e9micos, artistas y otros tantos entusiastas que llegaban a Ecuador para vivir y estudiar esa \u201crevoluci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d. El desfile acad\u00e9mico fue notable.&nbsp;<br><br>Sin embargo, a m\u00e1s grandilocuente el discurso de la \u201cRevoluci\u00f3n Ciudadana\u201d, m\u00e1s grande la decepci\u00f3n y m\u00e1s pat\u00e9ticas las excusas para justificar la criminalizaci\u00f3n de la protesta social, la ambici\u00f3n desbordada por la explotaci\u00f3n petrolera, y los forcejeos por implementar la construcci\u00f3n de mega proyectos que no llegaron a terminarse.<br><br>Ahora, para AWC, estoy modificando el primer texto que escrib\u00ed. Quise hacerlo desde hace un par de meses, pues siento que necesita una actualizaci\u00f3n para comprender c\u00f3mo las obras analizadas hace unos a\u00f1os siguen dando pistas relevantes para establecer sentidos cr\u00edticos en relaci\u00f3n a la historia pol\u00edtica, los complejos entramados del desarrollo y c\u00f3mo estos afectan a la naturaleza. As\u00ed, esta es una versi\u00f3n filtrada por el tiempo, marcado por el fin del gobierno de la Revoluci\u00f3n Ciudadana, por la crisis de Venezuela, por los esc\u00e1ndalos de la constructora brasile\u00f1a Odebrecht en Am\u00e9rica Latina, hechos que conforman parte del imaginario de la historia reciente del continente.&nbsp;<br><br>Las obras que inicialmente estudi\u00e9 eran siete, ahora me quedo s\u00f3lo con tres: Cuenta regresiva (2005-2013), de Estefan\u00eda Pe\u00f1afiel, A medio camino (2014), de Adri\u00e1n Balseca, y Paradoja Manta Manaos (2011), de Rosa Jij\u00f3n. Esas tres obras mapean distintos tiempos de la historia del pa\u00eds y muestran c\u00f3mo varios discursos devinieron en farsas. Siento que es as\u00ed hasta ahora. Otro presidente, otro discurso, otras farsas.&nbsp;<br><br>En un tour de force literal y metaf\u00f3rico, Estefan\u00eda Pe\u00f1afiel pone el cuerpo para su obra Cuenta Regresiva y en un performance de larga duraci\u00f3n, lee las Constituciones del Ecuador, redactadas entre 1830 y 1998 (en el 2008 se aprob\u00f3 una nueva, sumando un total de 21 Constituciones). Pe\u00f1afiel lee desde la \u00faltima palabra del texto de 1998 hasta la primera palabra de 1830. Hay dos tiempos que se super ponen. El tiempo de la lectura hecha al rev\u00e9s y el tiempo de la edici\u00f3n, que vuelve a poner en orden al sonido de las palabras. Sin embargo, la falsa sensaci\u00f3n de coordinaci\u00f3n siempre est\u00e1 presente, sinti\u00e9ndose como broma, como ejercicio in\u00fatil, como un glitch en un sistema de comunicaci\u00f3n.&nbsp;<br><br>En una colecci\u00f3n de 29 videos que suman 76 horas (4560 minutos), Pe\u00f1afiel construye un portentoso monumento al fracaso. Todas esas palabras le\u00eddas al rev\u00e9s condensan la improductividad de los deseos de la pol\u00edtica y la imposibilidad de llegar a acuerdos comunes, que se traducen en una constante sensaci\u00f3n de habitar un estado fallido, que siempre est\u00e1 empezando y empezando y empezando. Los documentos oficiales se convierten en memorias de acuerdos no cumplidos.&nbsp;<br><br>La obra de Pe\u00f1afiel revela la imposibilidad&nbsp; de entender la historia como una narrativa lineal y l\u00f3gica, alterando las nociones del tiempo, mostrando un proceso c\u00edclico de fundaci\u00f3n y refundaci\u00f3n de la naci\u00f3n. Adem\u00e1s, desaf\u00eda la noci\u00f3n del climax en la narraci\u00f3n, dejando al espectador colgado en la tarea imposible (o terriblemente forzosa) de ver los 4560 minutos de grabaci\u00f3n. Las palabras avanzan como una novela que se resiste a acabarse, el discurso va hacia delante mientras el mundo f\u00edsico se mueve en reversa. Una duraci\u00f3n cancela a la otra, mostrando la neurosis de un discurso pol\u00edtico disfuncional que no termina nunca de implosionar.&nbsp;<br><br>En el territorio que ocupa ese pa\u00eds con decenas de Constituciones, Rosa Jij\u00f3n y Adri\u00e1n Balseca proponen dos tipos de recorridos con ideas que se intersectan. En el 2014, Balseca compr\u00f3 su primer auto: un Andino, el primer veh\u00edculo ensamblado en Ecuador. Le quit\u00f3 el tanque de gasolina y se lo llev\u00f3 de Quito a Cuenca. Remolcado por otros veh\u00edculos, tirado por burros, empujado por personas, el Andino de Balseca adquiere una dimensi\u00f3n cr\u00edtica que interconecta distintos temas: el extractivismo, las redes de solidaridad, las relaciones con las m\u00e1quinas\u2026&nbsp;<br>El Andino sali\u00f3 al mercado en 1973, en pleno boom petrolero, y, aunque feo, estaba destinado a convertirse en el veh\u00edculo de un pa\u00eds que, finalmente, dejaba su pasado agr\u00edcola para subirse en al tren del progreso y el bienestar. En 1972, con la inauguraci\u00f3n del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano, empez\u00f3 la dependencia econ\u00f3mica en la extracci\u00f3n de petr\u00f3leo y la consecuente destrucci\u00f3n de la Amazonia. Como es sabido, los grandes discursos del progreso y la modernidad est\u00e1n abocados al fracaso: el Andino dejo de producirse a los pocos a\u00f1os de su lanzamiento y el bienestar econ\u00f3mico creado por el boom petrolero tambi\u00e9n empez\u00f3 a tambalear. Esos ciclos econ\u00f3micos se han repetido durante varias ocasiones, siendo el mismo gobierno de la Revoluci\u00f3n Ciudadana beneficiario y v\u00edctima de uno de ellos. A\u00fan as\u00ed, el gobierno no ha tenido la menor intenci\u00f3n de cambiar su matriz productiva. Y ahora que los precios del petr\u00f3leo caen, intenta apostar por la miner\u00eda.&nbsp;&nbsp;<br><br>Al mover su Andino sin gasolina 437 kil\u00f3metros, en un trayecto que tom\u00f3 6 d\u00edas, Balseca hace pensar en otras v\u00edas para generar energ\u00edas y proponer desplazamientos por medio del v\u00ednculo con los otros, abre posibilidades para imaginar otros futuros. El veh\u00edculo avanza como puede, sin prisa, con un silencioso sentido del humor y un goce que se regodea en el gesto prosaico de trasladarse sin gasolina, estorbando, posiblemente, a los veh\u00edculos acelerados, desafiando al tiempo que exige eficiencia y productividad.&nbsp;<br><br>Siguiendo la misma voluntad de hacer un recorrido, el video de Rosa Jij\u00f3n, Paradoja Manta Manaos, enfrenta al espectador con la contradicci\u00f3n entre un discurso que pretende proteger el medio ambiente y la construcci\u00f3n de una carretera multinacional en la Amazon\u00eda, conocida como el Eje Multimodal IIRSA (Iniciativa para la Integraci\u00f3n de la Infraestructura Regional Suramericana), que pretende unir el puerto de Manta, en Ecuador, con el puerto de Manaos, en Brasil. Desde el anuncio del proyecto, la organizaci\u00f3n ind\u00edgena COICA (Confederaci\u00f3n de Organizaciones Ind\u00edgenas de la Cuenca del Amazonas)&nbsp; ha mostrado su rechazo, debido a los da\u00f1os que este eje va a causar en su territorio. En Ecuador el caso es particular, ya que \u00e9ste fue el primer pa\u00eds en incluir a los Derechos de la Naturaleza en su Constituci\u00f3n. Eso ocurri\u00f3 en el 2008, pero m\u00e1s all\u00e1 de la demagogia en su anuncio, los representantes del estado jam\u00e1s han hecho nada por aplicar esos derechos.&nbsp;<br><br>El video est\u00e1 compuesto por una sola toma del r\u00edo Napo, superpuesto por mapas de la Amazonia, y en el fondo suenan los rezos y c\u00e1ntidos de una ceremonia de limpieza, realizada por un curandero Quichua de la zona de Limoncocha. No hay referencias ni m\u00e1s documentos, solo la po\u00e9tica del paisaje y el movimiento del r\u00edo. En ese r\u00edo no se ven las fronteras ni los discursos, su calma es una llamado a repensar los modelos de desarrollo y las relaciones entre humanos y seres no humanos.&nbsp;<br><br>En esas obras, se muestra lo parad\u00f3jico de los grandes proyectos hist\u00f3ricos que definen qu\u00e9 es una naci\u00f3n, al tiempo que muestran c\u00f3mo los artistas pueden bocetar nuevas hermen\u00e9uticas para interpretar los discursos hist\u00f3ricos y pol\u00edticos. Estas obras revelan los discursos, miran con sorna las farsas y las ven repetirse una y otra vez, sin embargo, como dice T.J. Demos, el arte tiene un rol importante para desenmascarar el fracaso de la pol\u00edtica como la conocemos e imaginar nuevas posibilidades:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-normal-font-size\">&nbsp;\u201cAlthough art may not possess the visibility or communicative capacities of governmental politics, in the face of the perceived failure of such politics people not surprisingly will turn to other forums for alternatives, to imagine new ways to reinvent the world. In a time in which politics have invaded all private and public spheres, we can see how art escapes and unmasks political discourses, because of its ability to play with and revert it. The reform of which art is capable does not simply play a part in politics themselves, but transforms them\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-plain has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>por Anamar\u00eda Garz\u00f3n &#8211; Arts Of The Working Class<br><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.artsoftheworkingclass.org\/text\/farce-farce-farce\" target=\"_blank\">http:\/\/www.artsoftheworkingclass.org\/text\/farce-farce-farce<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>par Ana Mar\u00eda Garz\u00f3n En 1852, en el ensayo Der 18te Brumaire des Louis Napoleon, Marx escribi\u00f3: &#8220;La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa&#8221;. 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